Balada de los búhos estáticos

A mis hermanos los búhos como una santa palabra, como un confuso diseño, esta balada macabra. Envío

I

La luna estaba lela
y los búhos decían la trova paralela!
La luna estaba lela,

Ritmo, rima, música y poesía

Por Boris Akiba de Greiff Poveda

Hablar de la música en la poesía de León de Greiff es ya un lugar común, y, al igual que ocurre con muchos lugares comunes, ha ido perdiendo su sentido con el tiempo y la repetición, convirtiéndose además en un concepto inquietante para el simple curioso que quiere asomarse a la obra de este escritor colombiano.

¿Por qué se habla de música en la poesía?, podría preguntarse con naturalidad este lector novato. ¿No se refiere la música específicamente a esa forma de arte que puedo reconocer con claridad, y a la que identifico siempre porque utiliza cantos e instrumentos, valga la redundancia, musicales? ¿Y por qué se enfatiza tanto en esta relación entre poesía y música cuando se trata del poeta colombiano León de Greiff?

Para intentar responder a estos interrogantes, podríamos tomar dos caminos: uno extenso y lleno de subjetividades y especulaciones; y uno corto y más concreto. Pero que el lector no se asuste, porque tomaremos los dos, pero ojalá sin extendernos demasiado.

Según lo que nos permite suponer esa arqueología de la palabra escrita, a la que solemos llamar historia, y que incluye dentro de sus campos de estudio, por supuesto, a los textos literarios, antiguamente el fenómeno de la poesía estaba asociado siempre al canto. Por eso Odiseo, en las muchas ocasiones en las que fue agasajado durante su tortuoso camino de regreso a casa, siempre tuvo el placer al final de estos festines de escuchar a un aedo narrando -o a un cantante narrando, como ustedes prefieran-, y además acompañándose con algún instrumento de cuerda, las hazañas que él mismo -Odiseo- había protagonizado durante la Guerra de Troya. Y el mismo Homero que escribió, tanto las aventuras de Odiseo, como esas escenas en las que Odiseo escuchaba al aedo, eran, según se dice, también un aedo que cantaba de memoria los extensísimos versos de una obra que venía formándose a través de las generaciones en una tradición de narradores-poetas-cantores.

Música
León de Greiff con pipa, amigos e instrumento de cuerda en el Puente del Común, Chía-Cundnamarca, el 30 de abril de 1922. Aparecen referenciados: L.C. Ramírez, Antonio Mar, J.A. Salázar, Carlos Escobar y Diógenes Sepúlveda
Fondo León de. Greiff. Divisiónde Gestión Documental Archivo Central e Histórico, Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá

 

El poeta de aquellos tiempos se parecía entonces más al cantautor o cantautora de nuestros tiempos -piense usted en Violeta Parra, Facundo Cabral, Silvio Rodríguez o Liuba María Hevia- que a un poeta que escribe, publica y declama -piense usted en…, pues en un poeta que declama.

Y así como en estos versos homéricos que constituyen el ilustre antepasado de nuestra prosa y nuestras novelas modernas, también en el teatro y en los cantos sagrados de los cultos religiosos, la poesía y la música estaban siempre estrechamente ligadas. Mejor dicho, que es muy probable que para estos antiguos amantes de las artes, la poesía y la música fueran dos cosas inseparables, o simplemente una única cosa.

Aquí los expertos de las modernas ciencias humanas podrían ayudarnos a reforzar estas ideas con los estudios que se han hecho sobre los cantos quizás milenarios que han sobrevivido en diversas comunidades del planeta, y en los que también lo poético y lo musical están ligados. Pero como no tenemos ninguno a la mano, y como además prometimos no extendernos tanto, saltaremos sin más a lo que nos atreveremos a llamar la poesía moderna, que vendría a ser, digamos, la que se viene escribiendo desde algún momento de la Edad Media, la cual no dura más que escasos mil años, o desde antes, en tiempos del Imperio Romano, y a todo lo cual habría que sumarle los quinientos o seiscientos años que faltan para llegar a nuestros días.

En todo este tiempo no ha dejado por supuesto de haber aedos, bardos, cantautores o como queramos llamarlos, pero a su vez ha surgido la imagen de una persona que escribe versos de su puño y letra, y que ha venido halando hacia su lado con gran éxito el título de poeta. Y estos poetas que ya no cantan, o no necesariamente, y que tampoco se acompañan de liras, vihuelas, laúdes ni guitarras, ¿siguen siendo músicos?

Ahora sí, bienvenidos al camino corto.

El primer elemento musical de la poesía es el ritmo. Cada verso, o al menos así solía ser, consta de la misma cantidad de sílabas, si bien con ligeras variaciones que dependen de la acentuación de las palabras. 

El padre de los búhos era un búho sofista
que interrogó a los otros al modo modernista:
los búhos contestaron, contestaron la lista…

Aquí León de Greiff nos presenta una seguidilla de versos de catorce sílabas, que algunos expertos de las letras preferirían llamar alejandrinos. Y además nos permite hablar sobre un segundo elemento musical que empieza a distanciar a la poesía del habla común y de los textos en prosa: la rima. Sí, esos sonidos que se repiten al final de los versos, acentuando las repeticiones del ritmo y dándonos, ¿por qué no?, una sensación melódica, como si al leerlos, la voz humana estuviera añadiéndole un ingrediente adicional al significado concreto de las palabras.

En este caso, el poeta utiliza una rima monótona: ista…, ista…, ista…, con cierto tono humorístico, pero quizás también porque ya nos avisó al principio del poema que “los búhos decían la trova paralela”, con lo cual podría estar refiriéndose al canto repetitivo de las aves nocturnas. De este uso monótono de la rima podríamos deducir que todos los cantantes contemporáneos de la música urbana de Medellín, como Maluma y Jay Balvin, leyeron con especial atención estos textos, y que es como homenaje a su ancestro literario que componen todas sus canciones siempre con una única terminación en todos los versos.

Soneto
A propósito de la estructura de las formas poéticas, aquí unas indicaciones manúscritas de León de Greiff fechadas en 1945 para emprender la manufactura de un soneto
Fondo León de Greiff. División de Gestión Documental Archivo Central e Histórico, Universidad Nacional de Colombia, Sede Bogotá

Pero, en fin, que además de tener a su alcance los recursos del ritmo y de la rima, recursos que, además, suelen usarse muchas veces libremente y no siempre acudiendo a las reglas que heredamos de siglos anteriores, la poesía también tiene a su disposición la pura sonoridad del lenguaje para no olvidarse de su origen musical. Y es muy probablemente por el uso, si se quiere, magistral, de este recurso poético, que la obra de León de Greiff se ha asociado con el fenómeno de la música; porque su lectura nos transmite la imagen de un hombre que verdaderamente amaba el sonido de las palabras, es decir, su pura musicalidad. 

La luna estaba lela
y los búhos decían la trova paralela!
La luna estaba lela,
lela,
en el lelo jardín del aquelarre.
Y los búhos decían su trova,
y arre, arre,
decían a su escoba
las brujas del aquelarre...

Pequeña balada riente de los sapos en las charcas

Los sapos en las charcas
serenatas jocundas
van a decir
a las deidades zarcas

Oda a Petate

(Canción de Bolombolo) A Toño Duque

Con P escríbense Pánfilo, Pétalo,
Paquidermo, Petronio, Pagote,
Perencejo, Paleto, Papujo,
Porro, Parche, Peruétano, Pote,

Imagen de esta sección
Linda maestra!
Linda maestra!Grabado de Francisco de Goya perteneciente a su serie Los Caprichos

Se conservan reproducciones en varios museos y colecciones

Imagen disponible en Wikimedia Commons

Instituciones aliadas